Dic 10, 2018 | 11:00 AM

Receptoras de trasplantes agradecen a personal de salud sus esfuerzos en pro de la donación de órganos

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Mucha gente tiene listas de deseos en esta época del año, pero cuando se trata de la donación de órganos, muchos continúan a la espera de estos regalos.

Por ello, el Servicio de Trasplantes de Columbia Británica (B.C.) en Canadá organiza anualmente un evento llamado “Popcorn Operation” (Operación Palomitas), el cual tuvo lugar esta semana en la citada isla que forma parte de Vancouver. La iniciativa consiste en que los receptores de órganos visiten los hospitales para entregar palomitas de maíz de caramelo al personal de atención médica en quirófanos, unidades de cuidados intensivos y salas de emergencia.

Su objetivo es agradecer al personal de hospitales por su trabajo de apoyo a la donación de órganos y crear conciencia sobre los esfuerzos concretados por el Servicio de Trasplantes de B.C. en torno a este tema.

El pasado lunes, las receptoras de trasplantes Cindy Bachman y Deborah Graves entregaron palomitas de maíz en el Hospital General Regional de Nanaimo. Bachman recibió un trasplante de riñón, mientras que Graves recibió dos trasplantes de hígado.

Bachman, una entrenadora de fútbol que ha jugado en eventos internacionales, le contó al personal de salud sobre sus actividades deportivas, que según ella nunca hubieran sido posibles sin el órgano donado que recibió.

“Con la diálisis te deterioras lentamente y no puedes vivir tu vida porque estás atada a una máquina”, dijo Bachman. “El trasplante simplemente hace una gran diferencia en la vida de las personas. No solo mejora tu salud, sino que además te permite vivir tu vida”.

Cindy recibió su riñón de un donante vivo, su cuñada.

En cuanto a Deborah, su enfermedad hepática se debió a un parásito que adquirió mientras viajaba al extranjero, llevando a que enfermara durante más de una década. Tuvo que esperar seis años antes de recibir un hígado. Su cuerpo rechazó el órgano trasplantado y comenzó a fallar, por lo que recibió un segundo hígado que, finalmente, le salvó la vida.

“Es un regalo increíble”, dijo Graves. “No sabes cuán valiosa es la vida hasta que estás en peligro”.

Deborah comentó que, si bien a algunas personas les puede parecer difícil separarse de sus órganos después de morir, tiene la esperanza de que cada día sean más las personas que no duden en donar.

“No los vas a usar”, subrayó. “Y hay más posibilidades, estadísticamente, de que te conviertas en receptor de un donante y no de que seas tú el que done”.

Aunque la “Popcorn Operation” busca agradecer al personal de salud, todavía quedan muchos “gracias” por expresar, porque hay muchos trasplantes que aún deben hacerse.

“Si puedo ayudar de alguna manera, solo para crear conciencia o para decir gracias, quiero poder hacer eso. Es algo que todos podemos hacer”, finalizó Graves.

 

Fuente: Sooke News Mirror

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