Después de que Keira Ball, de nueve años de edad, muriera a causa de un accidente de auto en North Devon Link Road, Reino Unido en julio pasado, su padre Joe dio su consentimiento para que se donaran sus órganos.

Los riñones, el corazón, el hígado y el páncreas de Keira salvaron las vidas de cuatro personas, incluido Max Johnson, de 10 años, quien necesitaba un nuevo corazón.

El día de ayer, los ministros británicos avanzaron en las propuestas para garantizar que las personas puedan decidir voluntariamente si son o no donantes, un cambio que el ministro de salud Jackie Doyle-Price confirmó que se llamaría Ley de Max, después de que el niño fuera salvado por el corazón de Keira.

El diputado de North Devon, Peter Heaton-Jones, representó a la familia de Keira en la Cámara de los Comunes, y dijo que la decisión podría servir de inspiración para otros.

“Podría garantizar que otros se inscriban para la donación de órganos y dará fuerza a aquellos que enfrentan circunstancias similares”, comentó.

“Es una historia de cómo una decisión muy valiente y, estoy seguro, muy difícil de permitir que los órganos de Keira sean donados ha dado vida a otras cuatro personas que de otro modo probablemente no estarían aquí hoy.

“Ese es seguramente el mejor argumento posible para apoyar el proyecto de ley, que asegurará que haya más órganos disponibles para la donación. La historia de Keira y Max demuestra que más órganos significan más vidas salvadas”, añadió el funcionario.

Heaton-Jones resaltó que es gracias a este proyecto de ley y a la valiente decisión tomada por el padre de Keira en los días más difíciles que cuatro personas más tienen vida.

Una página de recaudación de fondos establecida para apoyar a la familia ya recaudó más de 14,000 libras a raíz del accidente.

 

Fuente: North Devon Gazette