El fallecimiento inesperado de una niña de 13 años a causa de un aneurisma cerebral permitió que sus órganos fueran trasplantados a ocho personas, el mayor número en la historia del servicio de donación de órganos del Reino Unido.

Jemima Layzell era “encantadora, inteligente, divertida, compasiva y creativa”, compartió su madre, Sophy Layzell, quien es profesora de teatro en Horton, en Somerset. Apenas un par de semanas antes de su colapso repentino, en marzo de 2012, la familia tuvo una conversación sobre la donación de órganos porque un amigo de la familia había muerto en un accidente de auto.

“Estaba en el registro pero sus órganos no podían ser donados debido a las circunstancias de su muerte”, mencionó Sophy. “Jemima nunca antes había oído hablar de la donación de órganos, y lo encontró un poco inquietante, pero comprendió totalmente la importancia de la misma”.

Sus padres tuvieron que tomar la difícil decisión, pero están contentos de haberlo hecho. El corazón de Jemima, su intestino delgado y su páncreas fueron trasplantados en tres personas, y dos más recibieron sus riñones. Su hígado fue dividido y trasplantado en otros dos pacientes, mientras que sus pulmones fueron trasplantados en una persona más.

Los ocho receptores beneficiados incluyeron a cinco niños, todos residentes de Inglaterra.

 

Fuente: The Guardian