La vida de Stephen Finnen, un hombre originario de Shepparton, Australia, fue salvada por un donante de órganos.

El viernes 17 de marzo del 2017 fue, quizás, el mejor día de su existencia. En esa fecha, el ahora hombre de 53 años recibió una llamada del Hospital St. Vincent de Melbourne para informarle que había un riñón esperándolo.

Finnen sufría de enfermedad renal poliquística, condición hereditaria que ha afectado a gran parte de su familia, incluidos su hermano y su difunta madre.

Finnen dijo que vivió en la negación durante décadas hasta que, cuando superó los 40 años, los médicos le dijeron que debía someterse a diálisis.

“La diálisis es cada dos días, durante cinco horas y es muy limitante”, comentó Finnen.

“En ese entonces, tuve la suerte de ser mi propio jefe, así que podría ser flexible, pero esto se lleva una gran parte de tus ingresos.

“Una vez que vez que sabes que estás limitado o que no puedes hacer las cosas, es como si estuvieras preso”, agregó.

Hablar sobre ese día del 2017 le pone la piel de gallina a Finnen, pues no solo cambió su vida, sino la de toda su familia.

“Mi esposa pensó que estaba bromeando cuando le dije que empacara sus maletas para Melbourne, pero luego se echó a llorar cuando se dio cuenta de que no era broma”, indicó.

“Fue muy emotivo y todavía lo es.

“Fuimos a Melbourne el mismo día y tomamos selfies en el camino para recordar el momento”, relató Finnen.

24 horas después de llegar a Melbourne, Finnen se despertó con un nuevo riñón y, lo que es más importante, con una nueva perspectiva de la vida.

Tras tres meses de chequeos diarios en Melbourne, Finnen volvió a casa y comenzó su nueva vida con su esposa y sus tres hijos.

Actualmente, el señor Finnen está compartiendo su historia para concientizar a las personas sobre la donación de órganos, y sobre cómo puede cambiar la vida de alguien.

Hoy en día, 1400 australianos se encuentran en la lista de espera para un trasplante de órgano.

 

Fuente: Shepparton News