El Senado de Holanda aprobó una nueva ley de donación de órganos en la que todos sus ciudadanos mayores de 18 años se convertirán automáticamente en donantes. Asimismo, sus datos serán colectados en un registro nacional.

En contraste, quienes no deseen hacerlo deberán dejar constancia por escrito y sus familiares tendrán la última palabra si existe duda, pero no se considerará como un veto formal.

El Congreso aprobó la ley por diferencia de un solo voto (75 contra 74) y es considerada indispensable para reducir la escasez de órganos para trasplantes disponibles en el país. Según el Centro Nacional a cargo de esa tarea, en 2015 fallecieron 132 personas que estaban en listas de espera. El registro actual de donantes suma seis millones de personas, en donde un 60% da su consentimiento, un 29% lo rechaza y un 11% lo deja en manos de terceros.

La ley será puesta en marcha a partir del 2020 y, para evitar confusiones respecto a ella, todos los adultos recibirán varias veces una notificación oficial preguntando si quieren ser donantes de órganos. La respuesta afirmativa o negativa no presenta problemas. Ante la falta de ambas, en la tarjeta de donante que tendrá toda la población habrá una leyenda que diga “no se opone”. De esta forma y llegado el caso, la familia podrá demostrar que el fallecido no quería ser donante, aunque nunca llegara a decirlo oficialmente. De ahí que la última palabra dependa de los parientes, pero no representará formalmente un veto si en la tarjeta consta el sí o el no.

Tres partidos expresaron estar en contra de la nueva ley, argumentando que “solo se puede considerar donante a quien haya dado el consentimiento expreso para ello”.

A principios de este año, Francia aplica una legislación similar a la holandesa. Ambos estados se suman así a la lista de países como Bélgica, Portugal, Noruega, Croacia, Austria o República Checa que aplican el consentimiento presunto y que se sitúan entre los líderes mundiales de pacientes trasplantados.

Pia Dijkstra, diputada que redactó el proyecto de ley, prometió ponerse a trabajar lo antes posible para que sea aplicado con cuidado. “La Sanidad esperaba esta decisión, indispensable para los enfermos que aguardan una donación. Ahora necesitamos una buena campaña informativa, porque la gente puede cambiar de opinión y debe saber cómo se articulará la ley”, destacó.

 

Fuente: El País