“El regalo de la salud no tiene una etiqueta de precio. Así de valioso es”.

Estas son las palabras que actualmente rigen la vida de Damian Delaney, de 57 años de edad.

Sin embargo, aunque su salud nunca estuvo en peligro, aprendió lo que eso significa y la importancia de ayudar si puedes hacerlo a través de una completa desconocida.

Ahora, espera que otros tomen nota y consideren la donación de órganos.

Como ávido corredor, Damian se deleitaba en compartir sus carreras con su buena amiga Xóchitl Álvarez.

Sin embargo, después de todos esos kilómetros recorridos, la salud de Xóchitl comenzó a deteriorarse. Lo que inicialmente comenzó como dolor lateral evolucionó a enfermedad hepática, por lo que su única esperanza era un trasplante.

Después de enterarse de que era compatible, Damian decidió donar.

Juntos se embarcaron en un maratón distinto. Durante los siguientes seis meses asistieron a innumerables citas médicas para prepararse para el trasplante. Pero entonces, de repente, la carrera había terminado. En su última cita antes de la cirugía, recibieron una noticia impactante.

“Sus análisis de sangre empezaron a mostrar que su hígado estaba funcionando en donde ya no necesitaba un trasplante. Los dos estábamos sorprendidos”, dijo Damian.

A pesar de las buenas noticias, Damian no se sentía bien, pues creía que debía hacer algo más.

Mientras se dirigía a su automóvil, decidió dar la vuelta y regresar al centro de trasplantes de Keck Medicine en la Universidad del Sur de California (USC), Estados Unidos.

“Al principio quería ayudar a mi amiga, luego quería donar para cualquier persona. No importaba quién fuera”, apuntó Damian.

Fue así que Damian fue colocado en la lista de donantes anónimos en abril de 2018.

Para el mes de agosto, recibió una llamada telefónica en la que se le informaba que había sido asignado a un receptor. La única información que se le otorgó fue que parte de su hígado iría a una mujer de 29 años.

Tanto Damian como su receptora de órgano expresaron interés en conocerse, pero debido a la política del hospital, no sería sino hasta después de la cirugía.

Finalmente, en marzo de 2019, ambos se habían recuperado lo suficiente como para conocerse. Damian fue trasladado a una habitación en Keck Medicine y esperó. Después de unos minutos, Breana Shaw entró al cuarto y, desde ese momento, Damian y ella se volvieron familia.

Damian se enteró de que, sin su donación, Shaw podría haber sido una de las miles de personas que fallecieron mientras estaban en la lista de espera nacional para trasplantes de órganos.

“Siento que dar gracias no es suficiente. Estoy eternamente agradecida”, le dijo Breana a Damian. “Prometo no desperdiciar esta segunda oportunidad”.

 

Fuente: K5 News