Malena Farro Ruiz es una mujer de 28 años que nació en la ciudad de Trujillo, en Perú. A los diez años le dijeron que necesitaba un trasplante de hígado, debido al diagnóstico de cirrosis hepática autoinmune.

En ese tiempo, fue internada en la unidad de cuidados intensivos (UCI) del Hospital Guillermo Almenara del Seguro Social de Perú (EsSalud). Ahí recibió los cuidados respectivos. Respiraba con ayuda de un balón de oxígeno, pero sus padres, los médicos y enfermeras hicieron que su estadía fuera más acogedora.

Tras cuatro años de entradas y salidas de la UCI, llegó el día más esperado, un donante era compatible y Malena sabía que su vida cambiará al recibir el hígado que necesitaba.

“No conozco a mi donante, pero sé que es un ángel, tiene un corazón muy grande […] Quiero decirle ¡gracias!, dejaste en buenas manos esa labor, porque me regresaste la vida”, comentó agradecida Malena.

Por su parte Sheyla Luna Victoria Carranza, de 24 años, es una paciente que ha sido trasplantada de hígado dos veces en el citado hospital. Su diagnóstico fue cirrosis hepática con hepatitis autoinmune. Aunque su cuerpo rechazó el primer trasplante, fue afortunada al tener que esperar sólo cuatro meses más para recibir su ansiado hígado.

“Estoy muy agradecida con la familia de mi donante. No la conocí, pero sé que ella murió por una aneurisma cerebral, era hija única, estudiaba arquitectura y hablaba tres idiomas. Ella siempre quiso ser donadora de órganos. Su padre al inicio no aceptaba la idea, pero luego él cumplió la última voluntad de su hija. Por esa noble acción hoy yo tengo un hígado sano y vida nueva”, contó Sheyla, quien agregó que hace tres años escribió una carta de agradecimiento a la familia de la donante.

 

Fuente: Andina – Agencia Peruana de Noticias