Para aquellos que se encuentran en una lista de espera para trasplante, el reloj parece correr mucho más rápido.

Esto es lo que sienten alrededor de 3,000 personas que viven en el centro y sur de Texas (Estados Unidos), las cuales requieren un órgano para sobrevivir.

Todos los días, 22 personas fallecen en ese país a la espera de una donación de órganos, y Azalea Quiroz sabe cuán importante es este acto de “regalar vida”.

En entrevista para un medio local, Azalea expresó su alegría por poder ayudar a alguien más en un proceso tan difícil a través de la experiencia que ella vivió. Asimismo, comentó que ha dado charlas públicas sobre la importancia de ser donante.

“A diario mueren una gran cantidad de personas. Simplemente porque muchas otras no donan”, señaló.

El día que hizo su donación, fue el día en que su hija Abigail Velásquez, de 22 meses de edad, falleció. Hace casi 15 años, Azalea y su pequeña tuvieron un accidente de auto, causando que ambas sufrieran lesiones en la parte superior del cuerpo.

“Al ser tan pequeña, el impacto fue demasiado brusco”, relató Azalea.

Mientras estaba en el hospital, los médicos le dijeron que Abigail tenía muerte cerebral.

Fue entonces cuando la Texas Organ Sharing Alliance (TOSA) se acercó a ella para preguntarle si estaba dispuesta a donar los órganos de Abigail. Azalea no lo dudó ni un segundo.

Edwina Garza, vocera de TOSA, dijo que la voluntad de Quiroz de donar merece ser celebrada, especialmente en un momento tan difícil de su vida.

“Siempre les pregunto, ¿y si hubiera sido alguien de tu familia quien lo necesitaba? ¿Si tú o alguien a quien amabas necesitaba ese trasplante?”, expresó.

“Por lo tanto, siempre alentamos a todos, especialmente a esta comunidad, porque lamentablemente, hay mucha gente demasiado enferma; y si vamos a estar dispuestos a aceptar un órgano, también debemos estar dispuestos a donar uno”, finalizó Garza.

 

Fuente: CBS Austin