La neozelandesa Abbie Barnes recibió un trasplante de riñón y páncreas en 2017. Para ella, dicho año estuvo lleno de cambios inimaginables, pues a finales del mismo, la mujer de 31 años recibió su doble regalo de vida tras haber estado dos años y medio en lista de espera.

Los cambios en su salud desde la operación han sido, en palabras de Barnes, “increíbles”.

“Durante casi tres años supe que mis riñones estaban fallando, pero no tenía idea de lo enferma que estaba hasta después de la operación. Decir que mi vida se ha transformado es insuficiente. Solía ser tan débil, e incluso salir a caminar era toda una misión. Ahora hago ejercicio todos los días y tengo mucha energía “, comentó Barnes.

“Duermo probablemente cinco horas por noche porque ya no estoy cansada”, añadió.

La vida de Abbie Barnes ha sido transformada por la donación de órganos. Ella fue una de las 215 personas que recibieron trasplantes de riñón, hígado, pulmón, corazón o páncreas en 2017 después de que un número récord de neozelandeses se convirtieran en donantes fallecidos.

Las últimas cifras publicadas por la Organ Donation New Zealand muestran que 73 personas se convirtieron en donantes después de morir, un aumento del 19.7 por ciento con respecto a 2016.

Desde 2013, las tasas de donantes de órganos de Nueva Zelanda han aumentado en un 103%.

Janice Langlands, coordinadora de donantes de Nueva Zelanda, dio a conocer que esto ha sido posible gracias a un nuevo programa de educación que alerta a los profesionales de la salud sobre la posibilidad de que haya una donación de órganos.

Este ha ayudado a impulsar el aumento en el número de donantes, y ha mejorado la calidad del proceso para donación implementado en las unidades de cuidados intensivos (UCI) del país.

La iniciativa busca asistir al personal de la UCI para que identifiquen posibles donantes de órganos.

Para que una persona sea un donante de órganos fallecido, tienen que estar en un respirador en una unidad de cuidados intensivos y, por lo general, tienen un daño cerebral grave.

“Básicamente, el objetivo es aumentar la conciencia y recordarle al personal que no debe suponer que las personas no son aptas para donar”, apuntó Langlands.

“Este año continuaremos nuestro enfoque en reconocer todas las oportunidades de donación”, concluyó.

 

Fuente: Stuff