Cami Loritz estaba acostumbrada a ser la persona a cargo de los pacientes, mas no la paciente. Pero hace poco, esta enfermera de 25 años originaria de Wisconsin (Estados Unidos) cambió de papel para salvar la vida de un niño que necesitaba un hígado nuevo.

Cami conoce de primera mano la donación de órganos y cómo puede cambiar la vida de alguien, pues trabaja en la unidad de cuidados intensivos para trasplante del Hospital Froedtert, en Milwaukee. Además, tuvo su primera conexión con el acto de “regalar vida” después de que su padre le donara un riñón a su hermano.

Entonces, en un día cualquiera, Cami leyó en redes sociales sobre un niño que necesitaba un hígado. La historia la conmovió tanto que decidió registrarse como donante. Tras someterse a las pruebas médicas de rutina recibió la autorización para donar, y solo una semana después fue elegible para el procedimiento, recibiendo la noticia mediante una llamada telefónica.

Brayden Auten, de 8 años de edad, sufría insuficiencia hepática. Los médicos no estaban seguros de por qué un virus estaba causando que su hígado dejara de funcionar.

Como la condición de Brayden empeoró rápidamente, su familia estaba desesperada por encontrar un donante. Al menos 15 personas, incluidos familiares y amigos, fueron evaluadas, pero ninguna fue compatible con el menor.

“Es aterrador, no sabes cuánto tiempo le queda”, comentó James Auten, padre de Brayden.

Fue así que los médicos recurrieron a Cami, quien por su experiencia en el hospital sabía que la condición de Brayden era grave.

En cuestión de días, fue internada en el Froedtert para el procedimiento, donde sus propios compañeros de trabajo le extrajeron una parte de su hígado para trasplantarla en Brayden. Los hígados tanto de Cami como de Brayden se regenerarían a su tamaño normal.

Fuera de sufrir algunos dolores de rutina tras las cirugías, Cami y Brayden se recuperaron sin mayores complicaciones.

Dos semanas después, Cami conoció a los padres de Brayden, y James describió su reunión como “muy emotiva”.

“No hay mucho que puedas decirle a la persona que salvó la vida de tu hijo”, comentó.

Unas semanas después, Cami conoció a Brayden, y recordó por qué decidió donar en vida.

“No podía imaginar estar en la situación de los padres, esperando por un donante”, subrayó.

Desde el trasplante, Cami se ha mantenido en contacto con los Auten, visitando a Brayden continuamente y quedándose a cenar.

“Básicamente, Cami ahora es un miembro más de nuestra familia”, aseguró James.

Por lo anterior, la familia Auten invitó a Cami a una sesión de fotos familiar donde ella y Brayden posaron uno al lado del otro, con las playeras levantadas, para revelar las cicatrices que los unirán por siempre.

 

Fuente: ABC – First Coast News