Después de que su padre falleciera a la espera de un trasplante de riñón, dos hermanas originarias de Illinois (Estados Unidos) donaron cada una un riñón (y con tan solo 24 horas de diferencia entre cirugías) a dos personas; esto para honrar a su padre y asegurarse de que otras dos familias no sufrieran la difícil experiencia por las que ellas pasaron.

“Espero que se sienta realmente orgulloso”, dijo Bethany Goralski, de 25 años.

Después de una larga batalla con la enfermedad de Crohn y la insuficiencia renal, su padre, Mark Goralski, falleció en septiembre de 2018. Bethany comentó que estaba dispuesta a donarle un riñón a su padre, quien ya se había sometido a un trasplante en 2011, pero los médicos sabían que en ese momento no estaba lo suficientemente sano para el procedimiento.

“Solo queríamos asegurarnos de que dos familias no tuvieran que pasar por lo que pasamos”, afirmó Bethany.

Por su parte, Hannah Goralski, de 24 años y hermana de Bethany, también decidió regalar vida a un extraño después de la muerte de Mark.

“Estás en un momento de calma y pérdida, y estás pensando qué voy a hacer para dejar de pensar en esta persona”, mencionó Hannah.

“Mi papá siempre daba, siempre ayudaba a los demás”, agregó. “Y pensé que era una gran manera de honrarlo”.

“Tras conocer a muchas personas que han sido afectadas por un trasplante de órganos, me sentía egoísta manteniendo mi riñón”, resaltó.

Las hermanas Goralski llamaron al Northwestern Memorial Hospital casi un mes después de que falleciera su padre, donde se sometieron a sus respectivas cirugías en marzo de 2019.

“Definitivamente hago mis oraciones todas las noches pensando en las personas que recibieron mi riñón”, indicó Hannah. “Y pensando en la posible cadena que esto comenzó”.

La joven añadió que si su padre “estuviera en esta posición, él hubiera hecho exactamente lo mismo”, pues siempre estaba ayudando a otras personas.

“Sé que él estaría orgulloso”, expresó.

Bethany destacó que alentaría a los jóvenes saludables a convertirse en donantes de órganos.

“Les diría que lo hicieran, no me arrepiento ni un poco”, apuntó. “Somos jóvenes y sanas, por lo que nuestra recuperación duró solo 10 días”.

Hannah agregó que esta fue la edad ideal para “regalar vida”. “Nunca he tenido ningún problema de salud importante […] Solo me sacaron las muelas del juicio, por lo que esta fue mi primera cirugía; sentí que me recuperé muy rápido”.

“Pensé: ‘Por qué esperar si alguien se está muriendo y puedo ayudarlo ahora’. Deseo que para entonces, cuando sea mayor, mire hacia atrás y diga: ‘Me alegro de no haber esperado'”, concluyó Hannah.

 

Fuente: GMA (Good Morning America)