Tras tres décadas de servicio, una enfermera de Pensilvania que dedicó su carrera a salvar vidas continuó haciéndolo como donante de órganos, después de que falleciera el pasado 31 de mayo. Gracias a su heroísmo, la valiente mujer recibió una conmovedora despedida final por parte de sus colegas.

Mary Desin, de 58 años, sufrió un aneurisma cerebral del que no pudo recuperarse. A lo largo de los años, Mary logró establecer un círculo muy unido de compañeros en el Hospital Hamot del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, en Erie (Estados Unidos), quienes se convirtieron en su familia.

Más de 100 empleados de dicho nosocomio llenaron los pasillos para rendirle tributo a Mary mientras su familia la trasladaba hacia la sala de operaciones, donde le extrajeron el hígado y los riñones.

“Fue extremadamente emotivo”, dijo el hijo de Mary, Matthew James Desin. “Casi todo el mundo estaba llorando. Personas que ni siquiera conocía se me acercaron durante todo ese tiempo y me dijeron cuánto la querían, y que ella les había ayudado a avanzar en su carrera”.

“Creí que solo estarían unas 20 personas de su época como enfermera y que conoció por su puesto actual”, agregó. “No esperaba que más de 100 personas se vieran afectadas por su pérdida”.

Mary falleció clínica y legalmente luego de ser declarada con muerte cerebral. Desde ese momento, sus órganos serían procurados ya que así lo dejó estipulado antes de morir, pues deseaba continuar regalando vida a más personas.

 

Fuente: Good Morning America (GMA)