Desde hace once años, Susana Castro debe realizarse un tratamiento de diálisis cada tercer día, procedimiento que ha causado que sus brazos estén amoratados, deformes e hinchados.

Susana desarrolló insuficiencia renal a raíz de la diabetes que padece desde hace 28 años; ahora, para empeorar la situación, a sus condiciones se le ha sumado la demencia.

Según señala su hija, Cristina Castro Paz, “ella no puede estar solita”. Cristina la cuida en todo momento y la lleva a sus visitas a la clínica de diálisis.

El tratamiento de diálisis en una persona con diabetes se complica aún más, pues requiere de atenciones adicionales. Cristina cuenta que hace como dos años, en una de las sesiones, el enfermero a cargo no revisó los niveles de azúcar de su madre durante dos horas, por lo que terminó en la sala de emergencias. “Ella estuvo en coma diabético” por varios días, relató Cristina. “No sabíamos si iba a despertar o no”.

Susana es un ejemplo de una progresión que es muy común en los diabéticos cuando no se cuidan. Fue diagnosticada con diabetes y debido a la falta de educación, sus pocos recursos económicos y varias bocas que alimentar, nunca estuvo al pendiente de su salud.

Dicha enfermedad es un problema que afecta fuertemente a los latinos. De acuerdo con la Fundación Nacional del Riñón de Estados Unidos, en 2013, 14.7% de todos los nuevos casos de insuficiencia renal fueron de pacientes hispanos. Asimismo, los latinos tienen 1.5 veces mayor riesgo de desarrollar problemas renales que otras etnias.

El doctor Joseph Wanski, endocrinólogo de L.A. Care, explica que el problema en los riñones se debe a que las nefronas, estructuras que filtran la sangre, ayudan a eliminar los desperdicios del cuerpo y controlar el equilibrio de líquidos, se endurecen y se hacen más gruesas.

“Esto genera fugas” y dejan pasar proteína a la orina, comentó.

Por ello, el experto enfatizó que controlar la diabetes es clave para prevenir la progresión a los riñones.

Llevar a cabo ese control ha permitido que personas como María Gómez, guatemalteca de 57 años que tiene diabetes desde hace dos décadas, no tengan que someterse a diálisis.

María tampoco se había cuidado, por lo que su enfermedad estaba fuera de control. Pero una vez que empezó a controlarla minimizó su riesgo de insuficiencia renal, aunque los médicos le han dicho que requerirá diálisis a mediano plazo.

Recordemos que la diálisis reemplaza algunas de las funciones del riñón y es necesaria para retirar los tóxicos (impurezas o desechos) de la sangre cuando los riñones no pueden hacerlo. No obstante, el procedimiento es tardado y peligroso, por lo que cualquier descuido durante el tratamiento puede generar infecciones u otras complicaciones.

De ahí la importancia de controlar la diabetes, que además de requerir un plan de alimentación saludable específico, también necesita de una rutina de ejercicio que se adecúe a la edad del paciente.

Una sesión de ejercicios de bajo impacto dividida en tres etapas ha sido muy efectiva ayudando a personas como Ana Valadez, salvadoreña de 75 años que reside en California, quien padece diabetes desde hace 20 años y no se pierde ninguna de estas clases.

Después de ser diagnosticada, decidió controlar sus niveles de azúcar.

“Me la chequeo (el azúcar) todos los días aunque no me sienta mal”, dice. Al día de hoy, Ana se ha mantenido libre de todos los otros males asociados con la diabetes.

También señala que antes de empezar estas clases le dolía mucho el pie.

“Con estos ejercicios que nos dan ya no me duele”, aseguró Valadez.

 

Fuente: La Opinión